¿Está justificado legalizar el uso de cannabis para tratar pacientes?

 

La mariguana, marihuana o cannabis es la droga ilícita más ampliamente producida y consumida en el mundo. Se calcula que tiene 182 millones de “usuarios”. Esta hierba ha sido empleada como medicina hace muchos siglos, y su aceptación legal para estos usos de ha ido en aumento a pesar que su efectividad y seguridad es aún controversial.

En Costa Rica, el Dr. Marvin Atencio, diputado del PAC, ha impulsado desde el 2014 un proyecto de ley (conocido como 19.256) que establecería las medidas para regular la producción y comercialización de la marihuana con propósitos terapéuticos, que incluye la creación de un instituto regulatorio adscrito al Ministerio de Salud.

Este proyecto pretendía convertir a Costa Rica en el primer país centroamericano en aprobar el uso medicinal de la marihuana. De ser “resucitada” esta iniciativa, como profesionales de la salud eventualmente encontraríamos pacientes que la solicitan o la usan, y deberíamos tener la suficiente información para aconsejarlos apropiadamente.

¿Es el rechazo de este proyecto un paso atrás de las instituciones de salud pública, que no reconocen el derecho de los pacientes a acceder al potencial terapéutico del cannabis? O ¿estamos ante una ley que buscaba favorecer una actividad comercial en manos de unos pocos, para cultivar una droga que tiene controversiales efectos beneficiosos para la salud?

En resumen, ¿Es realmente útil y segura la marihuana como medicamento?

Generalidades del Cannabis

El cannabis es un género con tres especies de plantas: Cannabis sativa, Cannabis indica, and Cannabis ruderalis. Son originarias de Asia central y aparecen naturalmente en muchos climas tropicales húmedos alrededor del mundo.

El cannabis se ha utilizado durante mucho tiempo principalmente como droga recreativa, aunque sus usos medicinales han retomado auge. El cáñamo industrial son variedades de Cannabis que tiene un mínimo contenido de tetrahidrocannabinol (THC), y de él se extraen fibras para cuerdas o telas y es usado como fuente de biocombustible.

Farmacología

La planta del cannabis contiene más de 400 compuesto químicos, de los cuales cerca de 60 son cannabinoides. La planta en su conjunto contiene alrededor de un 1-5% de tetrahidrocannabinol (THC) que es el componente psicoactivo principal, una vez transformada en hachís o resina la concentración de THC alcanza un 10-20% y el aceite de hachís desde un 20- 60%.

La disponibilidad del THC depende de la vía de administración del cannabis. Por ejemplo, fumar o vaporizar la marihuana produce una “intoxicación” en un minuto, con un pico de efecto a los 15- 30 minutos y una duración de 4 horas. La ingesta oral produce efectos más lentos y una duración de hasta 12 horas.

Debido a su naturaleza lipofílica el THC atraviesa la barrera hematoencefálica para unirse a receptores específicos. Hay cinco ligandos endógenos y dos subtipos de recetores conocidos CB1 y CB2. La unión del THC con los CB1 explica la mayoría de manifestaciones clínicas:

Localización del CB1 y manifestaciones clínicas

Localización Manifestaciones clínicas
Corteza cerebral Alteración de la consciencia, distorsiones perceptivas, alteración de la memoria, delirios, alucinaciones
Hipocampo Deterioro de la memoria
Hipotálamo Aumento del apetito
Tronco del encéfalo Antiemético, taquicardia, reducción de la presión arterial, somnolencia, reducción del dolor, la espasticidad y el temblor
Ganglios basales Enlentecimiento del tiempo de reacción
Cerebelo Reducción de la espasticidad, deterioro de la coordinación
Núcleo accumbens Motivación y recompensa
Amígdala Aumento o disminución de la ansiedad, aumento o disminución del pánico
Médula espinal Alteración de la sensibilidad dolorosa

El THC se metaboliza en el hígado a 11-OH-THC y THC-COOH (ácido tricarboxílico) y después se excreta en la orina y las heces. Debido a su carácter lipofílico, el THC se distribuye ampliamente en el organismo y tiene una semivida prolongada de 2536 horas.

La presencia de metabolitos de los cannabinoides puede analizarse en muestras de orina, sangre, saliva, sudor y cabello. Los resultados de la prueba de drogas en orina se mantienen positivos hasta 24 semanas en los consumidores de cantidades elevadas y 7-10 días en los consumidores casuales. Por lo tanto, una prueba en orina positiva no necesariamente indica consumo agudo.

¿Por qué es ilegal la marihuana?

Esta pregunta es legítima si se toma en cuenta que el tabaco es la planta que más enfermedades y muertes provoca a nivel mundial; y el alcohol es una sustancia con toxicidad moderada, causante de muerte, lesiones accidentales y de consecuencias sociales negativas (violencia).

Resulta que el cáñamo fue fundamental durante siglos. Era la materia prima de las cuerdas de los barcos, el principal textil antes de la introducción del algodón en 1820, y con él se fabricaban papel de los mapas, las biblias y hasta los canvas en los que pintaron Rembrant y Monet.

Supuestamente detrás de la prohibición estuvieron los intereses económicos de dos corporaciones DuPont y la compañía Hearst, ambas en el negocio de los polímeros y derivados del petróleo. Para que sus productos: el nylon, el papel y los hidrocarburos fueran rentables, había que sacar del mercado el cáñamo.

Sea esto cierto o no, a principios del siglo XX, uno a uno, ciertos estados de los EU la declararon prohibida. En 1932 se creó una campaña para generalizar esta prohibición y en 1936 durante una convención en Ginebra, los EU promovieron la criminalización del tráfico de coca, opio y marihuana.

Ahora bien, habría que hacer la distinción entre el cáñamo (sin efectos psicoactivos) y la hoja de la marihuana. La fibra y semillas son legales en muchos países, pero la venta de cannabis es prohibida en la mayor parte de mundo, por considerarse nociva.

Los patrones desadaptativos de consumo de esta droga se asocia a un deterioro del rendimiento cognitivo, mayores tasas de depresión y trastornos de conducta. Los cannabinoides sintéticos son aún más adictivos, con su eventual consecuencia social, laboral, médica y psiquiátricas.

El cannabis como droga recreativa es legal en los estados de Colorado y Washington (EU), Uruguay, Corea del Norte. Por su parte, se permite la compra y posesión de pequeñas cantidades de cannabis en Holanda, Jamaica, Portugal Suiza y Bélgica.

Uso medicinal o terapéutico del cannabis y cannabinoides.

Se refiere al uso del cannabis y sus derivados para tratar enfermedades y aliviar síntomas. Estos ya estaban incorporados en la farmacopea estadounidense desde 1850 en forma de diversos extractos. Con la prohibición se retiraron en 1941, pero en la actualidad ha resurgido el interés en sus propiedades terapéuticas.

El Tetrahidrocannabinol o THC es el componente psicoactivo primario de la planta. Desde el punto de vista terapéutico es el más útil para alivio del dolor, pero al mismo tiempo produce el “subidón” asociado al cannabis por su unión a los CB1 cerebral.

El Cannabidiol (CBD) no se considera psicoactivo, más bien podría actuar como un antagonista alostérico. Desde el punto de vista médico se le atribuye efecto analgésico, antiemético y antiinflamatorio.

Los canabinnoides sintéticos son modificaciones de los compuestos naturales, que permiten estudiar la actividad dosis respuesta y por lo tanto tiene autorización como medicamento.

Los principales son el dronabinol que se usa como estimulante del apetito, analgésico y antiemético. Nabilone que es un análogo del dronabinol, con similares indicaciones y el spray de Sativex® es usado en Canadá y España para el dolor neuropático y la espasticidad.

Cannabinoides disponibles para uso médico

Nombre Vía administración Compuesto Dosis
Dronabido
(Marinol®)l
Cápsula oral THC sintético 2.5 mg, 5 mg, 10 mg
Nabilone
(Cesamet®)
Cápsula ora Análogo THC, con substituciones en dos sitios de la cadena 1mg
Nabiximols
(Sativex®)
Spray mucosa oral Extracto de planta cannabis completa 2.7 mg THC y 2.5 mg CBD por spray
CBD Cápsula ora Extracto de planta cannabis Variable
THC Cápsula ora Extracto de planta cannabis Variable

Implicaciones médicas del consumo del cannabis.

Hay ciertas condiciones médicas que pueden asociarse o agravarse por el consumo agudo o crónico del cannabis.

Respiratorios:

El humo del cannabis tiene una mayor densidad de alquitrán y un mayor número de carcinógenos que el tabaco. Su consumo se ha asociado a bronquitis y exacerbación del asma. Sin embargo, se suele fumar menos marihuana que tabaco y puede explicar que no produzca reducción crónica de la función respiratoria.

Oncológicos

Aumento de riesgo de cáncer desde el punto de vista teórico, sin que los estudios epidemiológicos sean concluyentes.

Endocrinológicos:

Los cannabinoides pueden interaccionar con la hipófisis inhibiendo la liberación de la LH, la hormona de crecimiento y la prolactina. La relevancia de este efecto no es clara, aunque se considera una causa de galactorrea.

Cardiovasculares.

Los cannabinoides han mostrado efectos heterogéneos en la circulación central y periférica. El consumo agudo se asocia con taquicardia leve, ortostatismo en ancianos y en unas pocas veces a infarto de miocardio y eventualmente muerte súbita. También se ha asociado el cannabis a un mayor riesgo de eventos cerebrovasculares en personas jóvenes.

Un estudio poblacional investigó el efecto de la legalización de cannabis para uso médico con estadísticas estadounidenses de mortalidad cardiovascular entre 1990 al 2014. Se determinó un aumento estadísticamente significativo de 2.3% de incidencia de muertes cardiacas en los varones luego de la aprobación de esta legislación. En mujeres el aumento fue sólo de 1.3%.

Se concluyó que el efecto era más grande en los mayores de 65 años (población que más puede usar el cannabis medicinal) y en los estados con legislación “laxa”. Esta información debería ser tomada en cuenta por los que establecen políticas sanitarias al respecto.

Asociación entre cannabis y psicosis

La asociación entre el cannabis y psicosis ha sido reportada repetidamente, pero no se puede establecer categóricamente una relación de causalidad a partir de estudios observacionales. Un metaanálisis del 2007 reportó un aumento del riesgo de 40% de episodios psicóticos en usuarios de cannabis versus no usuarios.

En términos absolutos sólo un 2% de los consumidores de cannabis desarrollará psicosis, pero la incidencia es mayor en los siguientes grupos: inicio en la adolescencia, susceptibilidad genética a la esquizofrenia (variantes de gen COMT o AKT1), historia de trauma infantil y cepas de cannabis con alta relación THC:CBD.

Adicción al cannabis

Entre los consumidores del cannabis se ha observado que el riesgo de trastorno por su consumo es máximo en personas entre los 18- 25 años. En forma global se calcula que un 10% de las personas que lo prueban en algún momento cumplirán criterios clínicos de dependencia.

El DSM-5 especifica criterios que permite identificar patrón de consumo adictivo. La clave es un consumo continuado del cannabis a pesar del malestar subjetivo de las consecuencias adversas personales que pueden incluir un deterioro del funcionamiento social y laboral.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA EL TRASTORNO POR CONSUMO DE CANNABIS
A. Patrón problemático de consumo de cannabis que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y que se manifiesta al menos por dos de los siguientes hechos en un plazo de 12 meses:
1. Se consume cannabis con frecuencia en cantidades superiores o durante un tiempo más prolongado del previsto.
2. Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de cannabis.
3. Se invierte mucho tiempo en las actividades necesarias para conseguir cannabis, consumirlo o recuperarse de sus efectos.
4. Ansias o un poderoso deseo o necesidad de consumir cannabis.
5. Consumo recurrente de cannabis que lleva al incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar.
6. Consumo continuado de cannabis a pesar de sufrir problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por los efectos del mismo.

7. El consumo de cannabis provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.

8. Consumo recurrente de cannabis en situaciones en las que provoca un riesgo físico.

9. Se continúa con el consumo de cannabis a pesar de saber que se sufre un problema físico o psicológico persistente o recurrente probablemente causado o exacerbado por el mismo.

10. Tolerancia, definida por alguno de los signos siguientes:

a. Una necesidad de cantidades cada vez mayores de cannabis

para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.

b. Un efecto notablemente reducido tras el consumo continuado

de la misma cantidad de cannabis.

11. Abstinencia, manifestada por alguno de los signos siguientes:

a. Presencia del síndrome de abstinencia característico del cannabis

b. Se consume cannabis (o alguna sustancia similar) para aliviar o evitar los síntomas de la abstinencia.

Especificar la gravedad actual:

Leve: presencia de 2­3 síntomas.

Moderada: presencia de 4­5 síntomas.

Grave: presencia de 6 o más síntomas

Evidencias de eficacia del cannabis y los cannabinoides

Revisiones Sistemáticas Cochrane

Habitualmente empezamos la recopilación de evidencia, con estas revisiones ya que están caracterizadas por su alto valor metodológico y rigurosidad científica.

Revisiones Cochrane sobre el cannabis y los cannabinoides

Tema Conclusión Referencia
Cannabinoides para el tratamiento de la demencia
(Actualizado al 2009)
No evidencia convincente que los cannabinoides (dronabinol) mejore el comportamiento u otros sìntomas de la demencia Krishnan S, Cairns R, Howard R. Cannabinoids for the treatment of dementia. Cochrane Database of Systematic Reviews
2009, Issue 2. Art. No.: CD007204..
Cannabis y esquizofrenia (Actualizado al 2014) Insuficiente evidencia para recomendar ningún tratamiento que reduzca el consumo de cannabis en pacientes con esquizofenia. Tampoco es claro que el cannabidiol tenga algún efecto antisicótico McLoughlin BC, Pushpa-RajahJA, GilliesD, RathboneJ, Variend H, Kalakouti E, Kyprianou K. Cannabis and schizophrenia. Cochrane Database of Systematic Reviews 2014, Issue 10. Art. No.: CD004837.
Cannabinoides para la náusea y vómito en adultos con cáncer que reciben quimioterapia
(Actualizado al 2013)
Estudios con riesgo de sesgo y de baja calidad. Indican que los cannabinoides (nabilona y dronabinol) pueden reducir la naúsea y vómito refractario inducido por la quimioterapia Smith LA, Azariah F, Lavender VTC, Stoner NS, Bettiol S. Cannabinoids for nausea and vomiting in adults with cancer receiving chemotherapy. Cochrane Database of Systematic Reviews 2015, Issue 11. Art. No.: CD009464.
Cannabinoides para la fibromialgia(Actualizado al 2016) Evidencia de muy baja calidad y por lo tanto no puede concluirse que la nabilona sea de valor en tratar personas con fibromialgia Walitt B, Klose P, Fitzcharles MA, Phillips T, Häuser W. Cannabinoids for fibromyalgia. Cochrane Database of SystematicReviews 2016, Issue 7. Art. No.: CD011694.
El uso de cannabis para reducir la morbilidad- y mortalidad en pacientes con VIH/SIDA (Actualizado al 2013) Estudios de corta duración y pocos pacientes. El dronabidol, que es más fácil de cegar pro su poco efecto psico activo, se asocia a una pequeña ganancia de peso en estos pacientes. Lutge EE, Gray A, Siegfried N. The medical use of cannabis for reducing morbidity and mortality in patients with HIV/AIDS. Cochrane Database of Systematic Reviews 2013, Issue 4. Art. No.: CD005175.

Efectividad del cannabis y los cannabinoides para condiciones médicas.

En general los estudios son de pocos pacientes y presentan cierto riesgo de sesgos: no describen bien cómo se oculta la asignación ni como “se ciega” el grupo control (lo cual es imposible en el cannabis fumado). En la mayoría de las condiciones investigadas, la evidencia es escasa y de baja calidad.

El modo de administración de los cannabinoides es generalmente oral o de mucosa oral, aunque la inhalación de cannabis es la forma más rápida, y por eso es la preferida por muchos pacientes.

Uso como analgésico

  1. Dolor crónico y dolor post operatorio.

    Un metanálisis reciente que incluyó 24 estudios en los que se estudió derivados sintéticos del THC, extractos o cigarrillos o vaporización de cannabinoides, sugiere que puede ser efectivo para tratar el dolor crónico.

    Este análisis mostró limitada evidencia de moderada a alta calidad de la eficacia de los cannabinoides para el tratamiento de dolor crónico. La vía inhalada o vaporizada es la más rápida y efectiva. Con respecto al dolor post operatorio no es superior al placebo.

    Como se puede ver en el gráfico, en la mayoría de estudios no mostraron un efecto, así que la conclusión estadística se base en estudios recientes (2015) realizados con vaporizador de THC en concentraciones de 1% al 7%, lo cual no sería extrapolable a otras formas de administración

    Los efectos adversos más comunes: confusión, ataxia, disociación, somnolencia, fatiga, mareos, malestar abdominal, mal sabor de boca, cambios del apetito, ansiedad, cambios del humor, sensación de estar drogado, pensamientos o sensaciones anormales y tinnitus.

  2. Dolor neuropático:

    Los ensayos clínicos indican que puede disminuir la intensidad del dolor neuropático. Aunque extrañamente la analgesia no correlaciona con los niveles de cannabinoides, la disfunción neurocognitiva sí lo hace.

    Las revisiones sistemáticas concluyen que hay una baja evidencia de que el cannabis fumado produzca beneficio en el tratamiento de dolor neuropático y una leve a moderada evidencia de efectos adversos.

Uso en trastornos psiquiátricos
  1. Anorexia nervosa.

    Hay dos estudios de pocos participantes, en el primero se estudió el THC (similar al efecto de diacepam) y en el segundo el drodabinol (aumento de 0.73 kg en un mes). Es por lo tanto, insuficiente la evidencia.

  2. Ansiedad.

    La ingesta aguda de cannabidiol puede proveer de ansiolisis en voluntarios sanos y en sujetos con trastorno generalizado por ansiedad. Sin embargo, se carece de evidencia que sea eficaz o seguro para tratar la ansiedad a mediano o largo plazo.

  3. Trastorno por estrés post traumático

    En un solo estudio, con riesgo de sesgo no bien establecido, se demostró que la nabilona puede ser superior al placebo en el tratamiento de estos pacientes.

  4. Síntomas psicóticos

    Solo un estudio publicado que comparó el cannabidiol con amisulpiride por un mes para tratar síntomas de psicosis, no encontró sin diferencia estadísticas en eficacia. Más bien la evidencia apunta a una asociación entre consumo de cannabis y psicosis.

Uso en trastornos neurológicos
  1. Enfermedad de Alzheimer.

    Sólo un estudio de 6 semanas en el que 2.5 mg de dronabinol parece reducir trastornos de conducta en 12 pacientes.

  2. Demencia.

    Tres estudios que estudiaron el uso de dronabidol y cápsulas de THC mostraron resultados inconsistentes.

  3. Esclerosis Lateral Amiotrófica:

    Un solo estudio, el cual no demostró eficacia

  4. Distonía.

    Dos estudios (24 participantes) no mostraron beneficio significativo de nabilona o dronabinol para el tratamiento de la distonía.

  5. Enfermedad de Parkinson.

    Tres estudios (49 participantes) con resultados mixtos. La nabilona en dosis 0.03mg/kg podría mejorar la disquinesia en un estudio, pero no pudo ser confirmado. El cannabidiol no mejoró los puntajes que evalúan disquinesia, pero podría mejorar la calidad de vida.

  6. Síndrome Tourette.

    Sólo hay dos estudios controlados (36 participantes). En ambos el THC dosis hasta 10 mg/d podría reducir los tics o comportamientos obsesivo- compulsivo. Falta más evidencia.

  7. Espasticidad.

    En un estudio clínico el cannabis fumado (4%THC) redujo significativamente la espasticidad y el dolor, sin embargo, hubo abandono de tratamiento por efectos como mareo, fatiga y sensación de estar drogado.

  8. Epilepsia.

    El sistema endocannabinioide endógeno está ampliamente distribuido en el cerebro. En la epilepsia hay redistribución de los receptores CB1 que se postula sirven como “un freno” a la hiperexcitabilidad. El agente más estudiado es el Cannabidiol (CBD):

    • Una serie de cinco casos de niños con síndrome de epilepsia relacionada con infección febril (FIRES) hubo un decremento en la frecuencia de convulsiones con el uso de CBD.
    • En un estudio de 137 pacientes con epilepsia refractaria en pacientes con edades entre uno a 30 años, mostró disminución de las crisis, pero con hasta un 80% de efectos adversos (dosis de 25 o 50 mg/kg/d) de CBD y no hubo grupo control.
    • Se han publicado cuatro estudios de cannabidiol (CBD) controlados con placebo para tratar epilepsia resistente al tratamiento, en dos no hubo diferencia con placebo y los otros dos hubo mejoría parcial. El problema es que fueron estudios muy pequeños (9-15 pacientes) y con problemas metodológicos que los convierten en evidencia de mala calidad.
    • Un estudio clínico aleatorizado doble ciego en niños y adolescentes con Síndrome de Dravet (encefalopatía epiléptica severa), 61 asignados al cannabidiol y 59 al placebo, la frecuencia de convulsiones disminuyó un 39% con el CBD y 13% con placebo

    En un estudio realizado por la FDA se estudió 18 productos de 6 compañías que decían contener CBD pero 8 de ellos no lo contenía, 9 contenía <1% y uno contenía 2.6% CBD. De esto se deduce que la calidad y la consistencia de estos productos es variable, por lo que debería advertirse a los potenciales consumidores cuales son las formulaciones con potencial terapéutico.

Usos misceláneos
  1. Anorexia asociada al VIH:

    El dronabinol y la marihuana aumenta la ingesta de calorías y el peso de estos pacientes en una forma dosis- dependiente

  2. Glaucoma:
    La inhalación o fumado de marihuana puede producir reducción de la presión intraocular, pero con un efecto breve < 4h, y se acompaña de efectos adversos como la taquicardia e hipotensión postural.
  3. Condiciones de la piel:Ha sido utilizado el síndrome uña- rótula, en neurofibromatosis, en psoriais y en lupus. La evidencia no pasa de ser anecdótica o por estudios “in vitro”. También se ha usado cremas de cannabis para el acné y erupciones eccematosas, sin apoyo de evidencia.Más bien se ha propuesto que el fumado de cannabis aumenta el riego de cáncer de cavidad oral y estomatitis. También se ha descrito arteritis por el uso de cannabis (necrosis periférica) y algunos casos de alergia como urticaria y dermatitis de contacto.

 

Reporte de la Academia Nacional de Ciencias de EU (2017).

Debido a la progresiva aceptación y accesibilidad al uso médico del cannabis en los EU, la Academia Nacional de Ciencias encargó a un comité el desarrollo de una revisión exhaustiva de la evidencia de los efectos en la salud del uso del cannabis y los cannabinoides.

En el 2017 publicaron un reporte, el cual se encuentra de libre acceso. El documento es muy esclarecedor, aunque extenso. Sus conclusiones están expuestas de la página 13 a la 22. Resumo los principales hallazgos de efectos positivos y negativos para la salud en los aspectos que tienen evidencia moderada o substancial.

Reporte del Comité sobre los Efectos en la Salud de la Marihuana

Efectos terapéuticos Condiciones
Evidencia concluyente o sustancial que el cannabis o cannabinoides son efectivos para
  • Tratamiento del dolor crónico en adultos (cannabis)
  • Como antiemético en el tratamiento de la náusea y vómito inducido por quimioterapia (cannabinoides orales)
  • Para mejorar los síntomas de la espasticidad por esclerosis múltiple (cannabinoides orales)
Moderada evidencia que el cannabis o los cannabinoides son efectivos para:
  • Mejorar el sueño en trastornos del sueño asociados con fibromialgia, AOS, dolor crónico y esclerosis múltiples (cannabinoides especialmente nabiximol)
Evidencia sustancial de una asociación estadística entre
  • Fumado de cannabis y empeoramiento de síntomas respiratorios y aumento de los episodios de bronquitis
  • Uso de cannabis y desarrollo de esquizofrenia y otras psicosis, sobre todo en los usuarios frecuentes
  • Uso de cannabis y aumento de riesgo de colisiones de vehículos
  • Aumento de la frecuencia de uso del cannabis y la progresión a un trastorno por el uso del cannabis
  • Género masculino y la severidad del problema del uso del cannabis
  • Fumado materno de cannabis y un producto con bajo peso al nacer.
Moderada evidencia que:
  • El uso agudo del cannabis altera los dominios cognitivos de aprendizaje, memoria y atención.
  • No hay asociación entre cannabis y cáncer de pulmón, cabeza o cuello.
  • Suspender el fumado de cannabis mejora los síntomas respiratorios
  • Aumenta el riesgo de intoxicaciones pediátricas en las comunidades de E.U. donde el cannabis es legal
  • La ansiedad, trastornos de personalidad y bipolaridad no son factores de riesgo para el desarrollo de trastorno por uso del cannabis
  • Trastorno depresivo, género masculino, uso de otras drogas/ tabaquismo son factores de riesgo para el desarrollo de trastorno por uso del cannabis
  • Durante la adolescencia consumo temprano de alcohol o tabaco, comportamiento confrontativo o antisocial, historia de abuso sexual, y uso frecuente de cannabis son factores de riesgo para el desarrollo de trastorno por uso del cannabis
  • Asociación entre uso intenso del cannabis y riesgo de ideación e intentos de suicidio

Algunas consideraciones sobre el proyecto de ley 19.256.

Según este proyecto la legalización del uso de cannabis con intención terapéutica, requiere la creación de un ente que se conocería como Instituto de Investigación, Regulación y Control del Cannabis y el Cáñamo (IIRCCA), bajo control estatal específicamente del Ministerio de Salud.

Existirían 178 licencias para el uso industrial y alimentario, pero sólo 42 concesiones a cultivadores de cannabis y cáñamo medicinal en todo el país, lo cuales están obligados a vender la totalidad de su cosecha al IIRCA. Esto quiere decir que este instituto centralizaría la producción y aprobación del cannabis de uso médico. ¿A quién entregaría esta materia prima?

Supuestamente el proceso sería así: un médico de la CCSS determina que el paciente (que debe ser > 18 años) requiere una prescripción de cannabis. El IRCCA registraría el paciente y le entregaría una tarjeta o carnet, y puede acceder a los productos elaborados con cannabis que se dispondrían en la lista oficial de medicamentos.

Lo que está implícito en esta ley, es que la CCSS se convertiría en un cliente de las empresas que comercializan formulaciones de cannabis, ya que dicha ley no contempla la producción doméstica ni la venta directa de la hierba. Se deduce entonces que promocionar los usos medicinales del cannabis es la primera parte del potencial negocio.

Para más: Buscar en google= Zegreenlab y CBD Costa Rica

Efectos de la legalización de la marihuana

Cannabis para propósitos terapéuticos.

Unos 23 estados de los EU han legalizado el “cannabis medicinal, al igual que Israel, Canadá y Países Bajos. Por ende, se ha acumulado evidencia observacional del impacto de esta decisión sobre la salud y seguridad pública.

En una revisión del tema se llegó a las siguientes conclusiones:

  • La evidencia es inconsistente con estudios que sugieren y otros desmienten que luego la legalización de la marihuana medicinal haya habido un aumento del uso ilegal.
  • Se ha encontrado evidencia que personas con adicción al cannabis obtienen con frecuencia dicha droga a través de persona con licencia para uso médico.
  • Los datos sugieren reducción del uso de alcohol y tasa de suicidio, pero aumento en la ingestión accidental de cannabis en niños.
  • En algunos casos se ha visto que se ha cultivado variedades de cannabis más potentes en los estados que autorizan dispensarios, no en los que permiten cultivo en hogar.
  • La evidencia es inconsistente por lo que no se demuestra asociación entre la legalización del cannabis medicinal y los índices de criminalidad.

Lecciones a los tres años de legalizada la marihuana recreacional en Colorado

Aunque en 2012 se legalizó el uso recreativo de la marihuana en Colorado, fue hasta el 2014 que se implementó dicha ley e iniciaron las ventas. Los estudios epidemiológicos muestran que en ese estado entre 2013- 2015:

  • No parece haber un aumento en el consumo de la droga, pero un 50% de los que la usan la usan casi a diario.
  • Hay tendencia a percibirse como menos peligrosa.
  • Aumentaron los casos de ingestión accidental en niños
  • Aumentaron los ingresos hospitalarios relacionados con marihuana, pero aún siguen siendo muy bajos en relación con el alcohol
  • Se reportaron cuatro muertes relacionadas a lesiones o violencia luego de ingestión de productos con cannabis.

Conclusiones

  • El contenido químicamente activo de la hierba cannabis es complejo y variable (concentración de THC varía de 3- 12%), por lo que es difícil de predecir una dosis- efecto. Esto limita su función como medicamento.
  • El cannabis fumado, y los cannabinoides pueden producir en algunas condiciones reducción del dolor, espasticidad y mejoría del apetito, sin que se haya demostrado mejoría de calidad de vida o reducción de los tratamientos convencionales.
  • El cannabidiol (CBD) parece ser útil para tipos específicos de epilepsia en niños (S Dravet), su uso en otros tipos de epilepsia refractaria debe considerarse experimental, ya que falta por ejemplo, definir niveles sanguíneos terapéuticos.
  • La marihuana tiene efectos adversos cognitivos, físicos y potencial de abuso que tienen evidencia más consistente que su efectividad como “medicamento”.

  • Debido a que el cannabis no es una droga con una función terapéutica única o irremplazable, ante políticas de legalización, deben tomarse en cuenta los riesgos de la salud pública e individual asociados con el aumento de su disponibilidad.

Bibliografía

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