¿Quieres ser buen médico? Tienes que leer esto.

 

Te sientes médico por primera vez en la primera semana de haber iniciado el internado, cuando las personas te dicen doctor y tú….simplemente no los contradices. Ese año de internado es tu última oportunidad de ser estudiante, y es a partir de ahí cuando empieza tu carrera profesional.

A 20 años de haber vivido esa etapa agridulce pero imprescindible y siendo hace casi una década tutor de internos, he decidido compartir lo que considero son las cualidades que te pueden hacer un buen médico. No significa que yo, ni nadie que conozca tenga todos estos atributos, todo el tiempo.

No existe el médico perfecto, pero sí los que quieren y se esfuerzan por serlo.

Estos son mis consejos:

Sé Competente.

La primera y más importante de las cualidades que debe poseer aquel que quiera ser buen médico es la competencia. Es decir tiene que saber lo que está sucediendo con su paciente, porqué está pasando eso, saber cómo solucionarlo y finalmente hacerlo bien y a tiempo.

Un médico no capacitado ni eficiente no puede llegar a ser un buen médico aunque tenga las otras cualidades. Es lo mínimo que la sociedad y la organización a la que pertenezca le debe exigir, ya que de esto va a depender en la mayor medida, los éxitos y fracasos que tenga.

Las características de un médico competente son:

  • Adquiere conocimiento suficiente en el área de la medicina que debe practicar
  • Desarrolla habilidades apropiadas para resolver los problemas que debes enfrentar
  • Ten formación continua para estar al día con los nuevos conocimientos y técnicas.

Nadie sabrá tanto sobre cualquier tema de la medicina, que no requiera repaso ni actualización. Nadie hará algo en forma tan perfecta que no sea susceptible de mejorar. En ese sentido debemos seguir siendo estudiantes de por vida. Y eso es más fácil si de verdad te apasiona la medicina.

Sé Confiable.

La segunda cualidad en importancia es la confiabilidad. Nadie quiere poner su salud en manos de un profesional que antepone sus intereses o problemas personales sobre el bienestar del paciente. Tiene que ver también con la responsabilidad del médico tratante de no abandonar su paciente cuando haya decisiones difíciles o malos resultados.

Hay tres componentes principales:

  • Sé honesto con tu paciente y con sus colegas. Las situaciones más peligrosas y tensas- que desafortunadamente- he vivido, han sido causadas por un médico mentiroso y manipulador.
  • Ten equilibrio mental. Es un requisito para ser un médico confiable, no puedes dejar que tus problemas de control de ira, depresión, obsesiones y ansiedad interfieran con un buen desempeño.
  • Sé responsable para acompañar a tu paciente en las buenas y en las malas.

Sé Comunicativo.

Todos los pacientes quieren saber que le está pasando y qué se puede hacer. Aunque claro unos más que otros. Y no sólo los pacientes, los familiares, amigos, y hasta los “conocidos” quieren saber sobre el diagnóstico y el pronóstico.

Aun siendo un médicos competentes si nos negamos a proporcionar información detallada, excluimos al paciente en la toma de decisiones. Parte de la práctica de la medicina basada en la evidencia es informar y también escuchar las preferencias e incertidumbres de los usuarios de los servicios de salud. Sólo así se puede tomar la mejor decisión posible y evitar malos entendidos.

Estamos en el siglo veintiuno. Ya no es válida la noción de excelencia individual. Pertenecemos a una organización o red de servicios que brindan cuidados de salud, del cual somos un componente. La comunicación entre los miembros del equipo de salud es importante. De ahí que se deberían retomar las visitas interdisciplinarias, usar las redes sociales para mantener comunicados equipos de trabajo, reuniones para resolución de problemas a nivel de departamento, servicio, hospital, región, entre otros

Sé Compasivo.

Aunque pareciera que la compasión no puede ser enseñada a nivel profesional, la empatía sí se puede aprender. Esta es la parte de los consejos que más me ha costado en lo personal de implementar y mejorar.

  • Practica la empatía. No se trata de mentir y decirle por ejemplo a un amputado “sé lo que se siente” cuando en realidad no lo sabes. Se trata de imaginar que debe sentir. Ponerse en su perspectiva. Así podrás decir en forma sincera “comprendo de que debe estar sufriendo mucho” y al paciente le parecerá amable y no forzado.
  • Déjalo hablar. A veces tratamos de oír lo mínimo necesario de los pacientes, y es cierto que generalmente el tiempo no alcanza. Pero si tienes tiempo y sobre todo si debe tomar una decisión, es necesario darle tiempo para que se exprese. A veces con una simple pregunta “¿Qué le está preocupando?” o “¿qué quiere hacer?” basta.
  • Permite el acercamiento. Algunas veces cuando el paciente está desanimado un pequeño comentario jocoso puede alegrarlo. Otros pueden necesitar que los mires a los ojos y les sonrías un poco. Si ha ocurrido una pérdida o una mala noticia sólo pueden necesitar que los acompañes y un pequeño toque en el hombro puede aliviarlos mucho.

Sé Humilde.

Aunque seas un médico de éxito, incluso único en tu campo; siempre existirán personas que sepan mucho más en temas diferentes. Por eso se dice que todos somos ignorantes, solamente que de distintas cosas. Además aunque hayamos acertado 99 veces de cien, vamos a fallar y puede convertirse en un error con graves consecuencias. Podríamos perderlo todo.

Por eso la humildad es una característica que considero necesaria tanto como las primeras para llegar a ser un buen médico. Sus aspectos principales son:

  • Reconoce tus límites: Si no dominas el tema o no tienes mucha práctica que el orgullo no te impida pedir otra opinión o consejos a otros colegas.
  • Aprende de tus errores: No sólo basta con reconocerlos, si no hacer las correcciones para evitar que en lo posible se presenten de nuevo
  • No temas decir “no lo sé”. No estamos obligados a saberlo todo, pero no seas conformista: si estamos obligados a investigarlo.

Epílogo

La razón número uno por la que las personas actualmente estudian medicina es el prestigio social. La segunda la retribución económica. Y esto no tiene nada de malo en sí. La visión romántica de la medicina (ayudar a los enfermos a sanar) muere cuando pasamos de niños a jóvenes, pero renace cuando practicas la medicina muchos años.

Con el tiempo comprendes que la mayor satisfacción de la práctica de la medicina es ver personas con su salud restaurada, que te encuentras en pasillos del hospital o por la calle y están deseando darte las gracias por haberlos atendido. Y aunque sólo te acuerdes vagamente o hayan pasado muchos años, habrás marcado sus vidas. Y eso, definitivamente te dará más plenitud que ningún dinero lo pueda igualar.

2 opiniones en “¿Quieres ser buen médico? Tienes que leer esto.”

  1. Excelente descripción de la realidad de la práctica médica diaria, mi estimado DANNY y de lo que debemos de hacer para llegar a ser mejores medicos y más importante : ” ser mejores personas”
    Mis respetos a un colega que es excelente profesional y una gran persona
    Saludos DOCTOR!!!

    1. Gracias César. Al final pienso que el estudio académico no te añade más valores que los que te inculcaron tus padres en la infancia y los que has adquirido en la escuela de la vida. Sigamos adelante y aprendiendo cada día.

Comentarios cerrados.