Sobre el sexo, el género y la lucha contra la discriminación.

En julio del 2017, Kori Doty, una persona canadiense no binaria transgénero que se identifica a sí misma ni hombre ni mujer, logró que a su bebé de 8 meses se le emitiera una tarjeta de salud con la letra U (undetermined/unassigned)en el espacio en que se anota el sexo. No porque Searyl (nombre de el o la bebé) tuviera genitales ambiguos, sino por el deseo de no encasillarla en una categoría y permitir que descubriera por ella o él mismo su propio género.

En la edición de septiembre 2017 de la prestigiosa revista “Scientific American” ha dedicado un gran número de artículos a la cuestión de género y sus editores hacen esta provocativa afirmación: “de alguna forma muchos de nosotros somos híbridos biológicos en un continuo masculino- femenino”. Evidencias: casos de mosaicismo cromosómico xy/xx y una investigación controversial que sugiere los cerebros son un “mosaico” de características usualmente atribuidas a hombre o mujer.

¿Porqué se ha alcanzado tal complejidad en un tema que hasta hace unas pocas décadas se restringía a la asignación de sexo basado en los genitales externos?. ¿Cuándo y porqué se empezó a hablar de géneros?

Yo creo que sí es posible abordar el tema de una forma transparente y racional, sin negar la “diversidad” pero comprendiendo que esta tendencia de multiplicidad de géneros es una construcción social- cultural tan subjetiva como los “géneros tradicionales” lo son.

Para facilitar la lectura de este ensayo se le ha dividido en capítulos que se pueden leer independientemente. Mis conclusiones están en la sección: ¿Cómo podemos reducir la discriminación?

 

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