¿Por qué hay cada vez más médicos “especializándose” en terapias alternativas?

El día 23 de septiembre se llevó a cabo un Seminario sobre de Medicina Cuántica, en el Club Unión que – para orgullo de sus organizadores- contó con la asistencia de varios médicos. Para el público asistente esto representó una forma de “validación” de esta terapia, al constatar que había profesionales de la salud interesados en esta “medicina de vanguardia” y que tal vez algún día podría existir en la Seguridad Social.

No los culpo. Después de todo hay precedentes. De octubre del año 2003 a noviembre del 2007, se abrió en la Clínica de Pavas una consulta homeopática para “prácticas clínicas” dentro del nivel avanzado del programa docente de la Fundación Médica Homeopática Costarricense. Sí, es cierto, homeopatía financiada por la CCSS a través de una cooperativa (COOPESALUD).

Además el Colegio de Médicos de Costa Rica reconoce dos especialidades alternativas: especialista en acupuntura (hay 4 colegiados), y especialistas en homeopatía (23 colegiados). Si aceptó la homeopatía como terapia legítima desde 1986 ¿Por qué la discriminación? ¿Por qué no se aceptan de una vez todas las terapias alternativas?

¿Por qué no reconocemos también: ayurveda, acupresión, biomagnetismo, biodescodificación, dianética, flores de bach, iridología, naturopatía, magnetoterapia, orinoterapia, osteopatía, ozonoterapia, reflexología, reiki, terapia ortomolecular, terapia con ángeles, terapia quelante, terapia con cristales, y el toque terapéutico?

Diferencia sutil entre pseudoterapias y medicina alternativa.

Una pseudoterapia o terapia pseudocientífica es una práctica supuestamente restauradora de la salud que no ha probado que funciona o ha probado que NO funciona en el ámbito que pretende aplicarse.

Un medicamento- incluso- por ejemplo Vitamina C, que debería usarse en casos de deficiencia de la misma, se convierte en pseudoterapia si se emplea para tratar – digamos- el cáncer. Si se prescribe una dieta vegana como tratamiento de la artritis reumatoide sería también una pseudoterapia.

La medicina alternativa se refiere a tratamientos que se usan en lugar de los convencionales (estándar). Si se usa un tratamiento alternativo junto con medicina o tratamiento convencional, se considera complementario.

Por otro lado una terapia alternativa por ejemplo acupuntura que podría ser útil como adyuvante en el manejo de la cefalea tensional y la fibromialgia, si es promovida para tratar la epilepsia o el lupus se vuelve entonces una forma de pseudoterapia.

¿Por qué entonces hay médicos estudiando y practicando Medicina Alternativa?

La respuesta obvia es por requisito, porque para ejercer la “medicina alternativa” se requiere ser médico, si no se comente un delito por ejercicio ilegal de la profesión. Por ejemplo un practicante de la “nueva medicina germánica” que sin ser médico diagnostique y proporcione tratamiento (actos propios de la profesión) aunque sea alternativo, puede ser sancionado por la ley. Se llama curandería al ejercicio de la medicina sin estar acreditado, y debe ser erradicado por atentar contra la salud de la población.

La Ley General de Salud en su artículo 43 indica: “Sólo podrán ejercer las profesiones a que se refiere el artículo 40 [la Farmacia, la Medicina, la Microbiología Química Clínica, la Odontología, la Veterinaria y la Enfermería], las personas que tengan el título o licencia que los habilite para ese ejercicio y que estén debidamente incorporados al correspondiente colegio o inscritos en el Ministerio si ése no se hubiere constituido para su profesión.”

Está bien, se entiende. Pero ¿cuáles son las razones para que un profesional de la salud abandone las prácticas convencionales hacia lo alternativo? De acuerdo a lo que investigado en libros, en la red y producto de observaciones personales, las puedo resumir en las siguientes:

  • En reconocimiento de la tradición.

    La OMS define la medicina tradicional como el conjunto de conocimientos, y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias indígenas (antiguas) de las diferentes culturas, usados para la prevención, diagnóstico o el tratamiento de enfermedades físicas o mentales

    Algunas formas de medicina tradicional como la herbolaria y la acupuntura (ver entendiendo la medicina tradicional china), son respetadas como parte de la cultura. Por ejemplo en los hospitales en China, se brinda ambas, la atención médica convencional y se complementa con medicina tradicional. Básicamente en honor a los ancestros.

    En nuestro medio (occidental) es la más débil de las escusas, porque la mayoría de los médicos no practica la fitoterapia tradicional, no prescriben infusiones de hierbabuena, hombre grande, no practican masajes para quitar “las pegas”, ni recomiendan un papelito en la frente para quitar el hipo. Sencillamente esto no provee de prestigio al profesional

 

 

 

  • Porque esas terapias son enseñadas en algunas universidades.

Muchas universidades y centros educativos de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica ofrecen títulos en diferentes ramas de la medicina alternativa. La inclusión de estas materias responde a la demanda educativa por parte de los que aspiran a practicar dichas terapias, y el hecho que legalmente nada impide impartir un curso de un tratamiento pseudo científico. Los siguientes son tan solo algunos ejemplos.

Ejemplos Sólo algunos ejemplos
Chile

Universidad de las Américas (UDLA)

  • Diplomado en Homeopatía Veterinaria
  • Quiropraxia
  • Especialidad en Medicina Natural
  • Medicina Holística
  • Especialidad en Medicina Tradicional China – Acupuntura

Universidad Nacional Andrés Bello (UNAB)

  • Flores de Bach Introductorio
  • Flores de Bach Intensivo
México

Universidad Holística de México A. C. (UHM)

  • Homeopatía, Acupuntura, Terapia Floral, Quiropráctica,

Escuela Latinoamericana de Educación en Salud Integrativa S. C. (ELESI)

  • Auriculoterapia, Ozoneterapia, Homeopatía, Masoterapia

Universidad Autónoma Metropolitana

  • Diplomado en Acupuntura y fitoterapia médica
España

Fundación Universitaria Iberomericana (FUNIBER)

  • Máster en Terapias Manuales

Universidad de Cádiz

  • Experto Universitario en Flores de Bach

Universidad Europea Miguel de Cervantes

  • Máster en nutrición, fitoterapia y aromaterapia.

Escuelas de Medicina y Salud en Barcelona

  • Descodificación Biológica Original

Como es de esperarse ha habido presión por parte de los sectores académicos, investigadores y los mismos estudiantes para que dichos cursos o programas sean retirados de las Universidades, por ser contradictorio si los catedráticos dicen promover la verdad y la ciencia. Por ejemplo en el 2016 se eliminó el máster en Medicina Homeopática de la Universidad de Barcelona. Y desde el blog de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) se envió una carta al rector de la Universidad de Málaga para eliminar un curso pseudocientíico.

  • Por estar reconocidas en los Sistemas de Salud de diferentes países.

La “culpa” no es solamente de los Colegios de Médicos, sino que la organización madre, la OMS ha insinuado que la medicina tradicional tiene validez. En un pronunciamiento del 2014, la OMS ha solicitado que los Estados Miembros de la organización procuren integrar los servicios de medicina tradicional y complementaria en sus sistemas nacionales de salud.

Parece que la justificación de tal pronunciamiento es una especie de “parche” ante la carencia de recursos y medicamentos en países en vías de desarrollo, en la que incorporar medicina tradicional puede proporcionar el falso consuelo de que “algo se está haciendo” aunque no se tenga acceso a terapias de comprobada efectividad.

La confusión – que eventualmente puede favorecer a los defensores de pseudoterapias- es que a pesar que la OMS evita respaldar el uso de la medicina alternativa, al añadir complementaria en su propuesta de MTC (medicina tradicional y complementaria), resulta un espaldarazo al conjunto de terapias alternativas.

Para más información sobre el desarrollo de dichas “recomendaciones”, recomiendo leer el siguiente enlace. http://quemalpuedehacer.es/blog/2017/02/27/estrategia-oms-sobre-medicina-tradicional/

Uno de las prácticas alternativas que primero se integró a los sistemas de salud es la homeopatía. La razón oculta es el gran negocio que representa la homeopatía y la presión de los médicos practicantes. Aquí muestro un pequeño recuento y datos relacionados con su inclusión:

–  El 14 de diciembre de 2009 la Organización Médica Colegial de España aprobó en Asamblea el reconocimiento de la homeopatía como «acto médico», con el objetivo de que se regule su práctica, evitar que sea llevada a cabo por individuos sin formación apropiada y que esta quede restringida a personal y centros cualificados y acreditados.
–  En Gran Bretaña hay cuatro hospitales homeopáticos integrados dentro del Sistema Nacional de Salud británico.
– El mercado homeopático en Europa fue de 1.710.000.000 euros en enero de 2010.
– Una de cada cuatro recetas en Francia es homeopática, por lo que es un negocio considerable en Europa.
–  En Alemania los tratamientos homeopáticos ya no son financiados por la Seguridad Social. La homeopatía se practica oficialmente por médicos y Heilpraktiker (naturópatas reconocidos)
–  En los EEUU los productos homeopáticos no necesitan ser aprobados por la FDA antes de salir al mercado, no se les exige probar su seguridad, ni se les pide etiquetar sus productos con fechas de caducidad, ni son sometidos a pruebas que verifiquen sus contenidos y potencia.
–  Costa Rica ha sido pionera: A partir de 1986, el Colegio de Médicos y Cirujanos reconoció la homeopatía como especialidad, y en 1994 se incluyó en el reglamento de especialidades médicas por medio de un Decreto Ejecutivo.

  • Por la decepción con la práctica y resultados de la medicina convencional.

    Cuando una institución proveedora de salud, limita el tiempo de atención a 6 minutos por paciente, en los cuales debe además revisar historia previa, escribir o digitar formularios, recetas, laboratorios, es imposible una atención con calidad. Misma calidad que se le exige con indicadores, pero lo que al final cuenta para el empleador son las consultas, cirugías y otros procedimientos realizados por día.

    Decepción de trabajar en urgencias y atender hordas de pacientes no urgentes, pero que no encuentran campos en la consulta externa, los policonsultantes que no encuentran verdadera solución al origen de sus síntomas, los suicidas, y los negligentes con su salud, que pretenden “salir como nuevos” luego de una visita a emergencias.

    Decepción de los efectos secundarios de los medicamentos, de la resistencia a los antibióticos, de ver el deterioro de los enfermos del hígado o riñón, de ver un paciente con cáncer metastásico ilusionado por vivir y conocer las limitaciones de la medicina convencional

    Es comprensible este sentimiento, todos lo hemos tenido. Pero abandonar el sistema, renegar de la medicina con bases científicas, les aseguro que no es la solución. La cura de un sistema enfermo empieza con aportar cada uno desde su posición un grano de excelencia. Sonreír, Aprender, Comprometerse: Repetir.

  • Porque la ingenuidad y los buenos deseos supera el espíritu crítico.

Asumo que muchos practicantes de las terapias alternativas tienen la firme creencia -aún sin las suficientes pruebas, pero para algo existe fe- que estas prácticas realmente producen beneficios terapéuticos objetivos y sin efectos secundarios. Creen que pueden con este enfoque complementario “hacer la diferencia”.

El lema detrás de esto sería algo como: “no importa que no esté demostrado, o que no se sepa cómo funciona, mientras yo pueda ver que (algunos) pacientes presentan mejoría, pues lo seguiré practicando, ya que al final de cuentas lo que importa es el resultado“. Ya hemos insistido en que las anécdotas en medicina no son prueba de eficacia.

De acuerdo a esta idea, tendremos profesionales proporcionando terapias sin fundamentos científicos con la esperanza que el efecto placebo haga su trabajo. Claro, siempre y cuando la enfermedad no sea grave o amenazante para la vida, en cuyo caso “les daremos permiso” de usar medicamentos verdaderos o acudir a cirugía.

  • Por necesidad económica y/o afán lucrativo

    Se estimó en el 2016 que un 17% de los médicos generales graduados en Costa Rica se encuentran sin trabajo. El principal empleador es la CCSS, pero dada la gran cantidad de médicos que se gradúan (cerca de 700) de las 8 universidades que imparten la carrera, la creación de plazas para medicina general no da abasto. Por el contrario, hay carencia de especialistas por lo que este grupo tiene trabajo garantizado al menos teóricamente.

    Para optar por una especialidad médica – aparte del currículo, idiomas, publicaciones, etc.- debe superarse tanto el examen de primera etapa y luego el examen oral y escrito de la especialidad correspondiente (segunda etapa). Al tratarse de un concurso abierto un médico que desee especializarse debe competir con centenares de personas que desean ingresar al reducido número de campos clínicos de cada especialidad.

    Si no se trabaja con la CCSS puede intentar emprender en un consultorio particular, pero la competencia para medicina general es alta, y la demanda menor que una consulta de con un médico especialista. Entonces para atraer pacientes se debería ofrecer evaluaciones diagnósticas y tratamientos que sean novedosos, atractivos para el público.

    Hay una demanda creciente por terapias alternativas y cualquier método de curación con la etiqueta de natural. Por lo que es bastante razonable que el médico considere capacitarse en dichas terapias, para aprovechar ese creciente nicho del mercado. Ser integrativo u holístico parecería una ventaja para subsistir en la feroz competencia por nuevos clientes.

 

¡Que nos enseñen a programar moléculas, entonces!

Conclusiones

  • Aunque cada médico practicante de terapias alternativas ejerce sus artes de un modo muy particular, su aproximación a la medicina “pseudocientífica” es algo estereotipado: ha sido el fruto de experiencias, valores, creencias y necesidades influidas por una sociedad ávida de “diversidad de enfoques” y que confía a ciegas en las bondades de “lo natural”.
  • Las buenas intenciones no eximen de responsabilidad a un profesional que conociendo que no hay evidencias de eficacia continúa recomendando terapias placebo, confiado que el “efecto terapeútico” de una consulta empática/ motivadora (de 30 a 60 minutos imposibles en la seguridad social), aliviará al menos el componente emocional de la enfermedad.
  • Ni la Universidad, ni un Gremio, ni el Colegio de Médicos, ni el Ministerio de Salud, ni la OMS, por un argumento de autoridad pueden decretar que una terapia alternativa funciona. Sólo la acumulación de evidencia de buena calidad puede demostrarlo.

Bibliografía.

Los comentarios están cerrados.

Orgullosamente ofrecido por WordPress | Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: